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Capitán. Poema de Antonio González.

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                                                                           (Imagen del autor) Posado en tu cama, y tranquilo como pajarillo en el nido, reponiendo fuerzas, por tanto agotamiento, que a lo lago de la vida no cesaste, el que hacer. Moviendo enormes piedras para construir tu hogar. ¡Capitán de navío! para desde proa, encauzar la mejor ruta para arribar a buen puerto. Quiero, como un polizón, esconderme en la bodega, para contigo llevarme en la búsqueda de las esencias. ¡Que los sueños me hagas llegar! por tantas aventuras contadas, y poder vivir la realidad, ¡Contigo siempre, mi Capitán! Capitán(c)AntonioGonzález

El agua del Leteo. Poema de Pilar Redondo.

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Dibujarte con palabras que sellen grietas. Posar desnuda y sentir que ya no existo. Ahuyentar a la luna de sangre que cruza la puerta del campanario. Atrapar la resistencia feroz y los sentimientos sordos. Acunar y conceder un deseo intransferible. Engullir el idolatrado y arrítmico tiempo que es mío. Sobrevivir al naufragio personal dentro de mí. Imitar y reencarnar las dolientes sombras en fascinación imperecedera que me arrebaten la existencia. Luchar contra todo lo absoluto y salir indemne de nuestros prejuicios. Descalzar los deseos inconfesables que nunca han llorado. Beber el agua del Leteo... (Del libro Mortalmente eterna, DeTorres Editores, 2019) .

Después del dolor. Poema de Flavia Falquez.

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Después del dolor y la ausencia quedarán el surtidor y la rosa un leve susurro carmesí para cuando llegue la noche. No todo estará perdido. Después del adiós, del total olvido entre albercas y arrayanes permanecerá el fulgor incandescente de la Alhambra. (c)Flavia Falquez-Del libro inédito: Momentos del Jardín.

Te escribo. Poema de Ivonne Sánchez Barea.

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                                                                                          (Imagen de la autora) Territorios en nuestra piel someten. Pupilas escudriñan visionarias. Almas desnudas esperan campanas. Vuelos imaginarios en alas del pensar. Nos buscamos, nos encontramos, nos amamos. Estamos vivos. Aquí te escribo. Te escribo(c)Ivonne Sánchez Barea  

Delfos. Poema de Antonio Gómez Hueso.

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Desparramado en la nostalgia de los tiempos, revive, sobrevive, vive Delfos. Tan efímero como eterno, tan recóndito como hospitalario, tan misterioso como revelador. Me reencarno en aquel peregrino —dos mil quinientos años a mi espalda—, vuelvo a purificarme en las aguas del Castalia, duermo al raso en el barranco de Pleistos y me hablan los dioses de siempre, de Apolo a Gea, de Zeus a Atenea. Y tengo una consulta para la Pitonisa: “¿A qué cielo irá mi ser desvencijado cuando la negrura me devore?” Espero la tablilla reveladora. Llega el sacerdote. Me la entrega. “Tu alma es el cielo prometido.”     (Del libro  “Mea Culpa”, Ed. El Abrazo del Búho, Málaga)  

Burgalimar. Poema de Ana García Briones.

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  Dicen que no hablan las plantas ni las fuentes, ni los pájaros... ROSALIA DE CASTRO El agua del Rumblar tiembla libre, dentro: la casa, el olivo, el Burgalimar. Miro desde la almena la juventud que vuelve, como una joven música, como una semilla, como un mármol inaccesible y ciego; jaras, retamas, acebuches. ¿Quién dice que no abrazan estos campos, estas fuentes, estos pozos? ¿Qué dolor que no veo, hay en vosotros? (Del libro  Gozos del Rumblar, Ed. Cedma).  

Extravío. Poema de Paco Mateos.

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                                                                                             (Imagen del autor) Si perdiste, el norte el sur y todos los caminos que a nada conducen si la vida golpeó con fuerza tu frágil figura tu triste destino callejero y triste un espantapájaros hundida en la esquina Cuando, un día fuiste la reina, de todas las fiestas la boca de fresa de todos los besos pobre perdedora de toda esperanza de sonrisa triste hay en tu mirada un brillo lejano donde cabe el mundo perdido lejano desierto el azul más intenso que riza la mar todas las estrellas del amanecer Extravío(c)Paco Mateos