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Ciclotimia. Poema de Arancha Martín.

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                                                                                     (Imagen de la autora)                      Mis pies siempre se arrastran cuando vuelvo a esta casa ya vacía y a sus paredes encaladas con voces de mi infancia.     Detesto del olvido su penumbra, su equidistancia con el llanto, sus teoremas y su falta de principios; detesto su arrogancia al proclamarse la ciencia exacta de las sombras.   Me enfurece la arena del reloj desleal y su empeño...

De Borbón y Borbón. Poema de Leire Olmeda.

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                                                                                    (Imagen de la autora) María Eulalia Francisca de Asís Margarita Roberta Isabel Francisca de Paula Cristina María de la Piedad de Borbón y Borbón se separó de su marido. Con un par de ovarios y no menos privilegios. El resto de mujeres, las que no llevaban alhajas y llevarían los años de exilio con otra dignidad, lograrían el divorcio cuando huyeron los suyos. Eulalia volvió, como digna viuda, cuando ya otra vez nadie más podía divorciarse. Serenísima señora, le llamaron. A mí se me ocurren otras distinciones.   DeBorbónyBorbón(c)LeireOlmeda  

Círculos concéntricos. Poema de Cristina Galán Rubio.

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                                                                                           (Imagen de la autora)   “Así iba yo devorando tinieblas Una flor en la mano de sonámbulo Una sonrisa ajena pegada a mis labios”                                          Alejandra Pizarnik   Con los ojos hacia dentro miro las aguas profundas que generaron mi vida.   En el fondo del gran lago veo sus rostros sonrientes. Suben a la superficie en círculos concéntricos.   La que se rebeló al varón, la que comió la manzana, la que ...

Sombras sonoras. Poema de Antonieta García de León.

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                                        (Imagen de la Red)        (A Mahsa Amini, joven iraní muerta a manos de la violencia machista)     Sombras sonoras de vergüenza, sombras del sueño cobarde de la Tierra. Sois las mujeres sombras de negro que reptáis temerosas por las callejas de la ciudad. Arrimadas al muro, con paso veloz, a hurtadillas, atravesáis sigilosas las plazas. ¿Qué látigo feroz os ha enseñado que nada es vuestro? ¿Qué tirano os ha enseñado que ni de vosotras sois? ¿Qué educador os ha adiestrado a ser sombras calladas? ¿Qué dictador os forja como idénticas? Os he visto cárceles vivientes que lleváis vuestra prisión encima. Os pone alas en los pies el miedo, en medrosa adoración al Amo. ¿Quién odia así tu pelo? ¿Quién tu rostro? ¿Quién tus manos en guantes enlutadas? ¿Quién el brillo de tus ojos tras rejilla humillante? ¿Quién tu cintura?...

Lágrimas. Poema de Toñi Murillo.

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                                                                                          (Imagen de la autora) Hoy quiero dar las gracias por las lágrimas. Ahogan el dolor, achican penas, nos purifican el rostro y el espíritu. Porque también lloramos de alegría, de felicidad... cuando el amor no nos cabe en el pecho, o cuando la ternura se inflama y estallaría el corazón si a los ojos no llegaran las lágrimas. Las palabras, ¿qué son? Balbuceos inútiles incapaces de reflejar nuestras verdades. Entonces... allí, donde no llegan ellas, llega el silencio, las miradas profundas, y a través de los ojos derramamos el alma. Lágrimas(c)Toñi Murillo  

Arcoíris. Poema de Juanjo Ayuso.

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                                                                                             (Imagen de la Red) Llueve.  Ciudad al fondo  y en la ciudad ese mazacote naranja  —bloques tristes, monótonos—  donde vivo yo.  Y en medio  torres blancas de tiempo sucio  donde vives tú.  No sé  qué embrujo o plegaria,  qué mirada o sonrisa,  qué acto de amor o lujuria estarás cometiendo,  pero justo ahora,  en donde vives tú,  comienza el firmamento.  Arcoíris(c)Juan José Ayuso Martínez  (Del poemario "Os escribiré bonito")

Transparencia ideal. Poema de María del Mar (Male) López Vaamonde.

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                                                                                       (Imagen de la autora)     Más me valdría haber nacido sombra  para no andar chocándome con todo. No tendría mi cuerpo cardenales inmensos si pudiera moverse sin bolardos ni esquinas.   Ser un fantasma silencioso es bueno si tu cuello está libre de adornos y cadenas para bailar al son de la música propia mientras otros se mueven con el ritmo de siempre.   Pasear despacito sin que nadie te espere, sorteando las colas para subir al tren, sin maquillar sonr...